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La Constitución Política de Costa Rica en su artículo 50 establece la aspiración de la sociedad costarricense de avanzar por la senda del crecimiento económico con equidad social, lo que nos ha permitido alcanzar mayores niveles de desarrollo humano. Las reformas constitucionales e institucionales de mitad del siglo anterior, que dieron paso a la Segunda República, se convirtieron en el sustento de una sociedad que ha promovido la seguridad social y un mayor acceso a servicios como salud y educación públicas, los cuales han sido determinantes para la creación de mayores oportunidades para la población. Esto es a lo que el premio Nobel de Economía, Amartya Sen, ha denominado, en su libro Desarrollo como Libertad, la creación de capacidades para una ciudadanía más plena (con garantía de derechos) y con capacidades de ser y hacer (capacidad de agencia).

La salvaguarda del Estado Social de Derecho y la aspiración democrática por una sociedad más inclusiva, justa y equitativa está en el espíritu de nuestras leyes superiores y se ha materializado históricamente en una serie de instituciones públicas, con el cometido de velar por el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes. Dentro de esta institucionalidad clave para el desarrollo humano, se encuentra el sistema de seguridad social, representada por el Ministerio de Salud y la Caja Costarricense del Seguro Social, garantes de los servicios de salud preventivos y curativos.

En la coyuntura histórica de la pandemia el sistema de seguridad social costarricense ha permitido enfrentar con gran éxito una crisis de grandes proporciones y que ha sacado a relucir, nacional e internacionalmente, los grandes beneficios (retornos) de la inversión en infraestructura social y en un sistema de salud pública robusto, que contempla como principio rector la no exclusión. De tal forma, el sector salud ha demostrado tener un gran potencial para colocar al país en una posición de reconocimiento internacional. Esto reafirma el compromiso con la equidad, al mismo tiempo que abre enormes posibilidades para el desarrollo productivo del sector. Estas ventajas se fundamentan en las inversiones públicas en infraestructura de salud, el sistema de seguridad social universal, la excelente formación del recurso humano especializado en el sector y un sistema mixto, público y privado, de servicios médicos, altamente especializados.

Para ordenar y hacer operativo el proceso de dinamización y reactivación económicas, se propone la identificación y definición de sectores y actividades productivas con potencial de crecimiento, articulación intersectorial y encadenamientos productivos, tanto con la economía doméstica como la internacional. Dichos agrupamientos se hacen con el propósito de implementar políticas productivas de precisión, que respondan a la naturaleza y características de cada sector y sus actividades. En el sector salud podemos definir clústeres con gran potencial de desarrollo, como los siguientes:

  1. Clúster de centros de servicios especializados de salud.
  2. Clúster de producción de implementos, dispositivos y equipos médicos.
  3. Clúster de investigación, innovación y tecnología biomédica para el desarrollo de medicamentos y tratamientos médicos.
  4. Clúster de turismo de salud y bienestar.
  5. Clúster de servicios de cuidado.

Para el desarrollo de estos clústeres se cuenta con la capacidad institucional, pública y privada, capaz de articular una estrategia de desarrollo del sector salud, que mejore el acceso y calidad de la salud pública, al tiempo que promueva el desarrollo productivo de una serie de bienes y servicios públicos y privados, con potencial de generar dinamismo económico dentro del sector salud, así como entre este y otras actividades económicas. De tal manera, los encadenamientos institucionales y el aprovechamiento de los recursos financieros, de innovación, calificación y gestión de inversiones, se articularían para la consolidación de los diferentes clústeres en el sector. Estos encadenamientos institucionales tendrían un impacto positivo en términos de generar las siguientes condiciones:

  1. Gestionar planes de inversión y esquemas de financiamiento e incentivos a nivel nacional, regional y local (enfoque de competitividad sistémica).
  2. Atraer y fomentar la inversión privada, nacional y extranjera.
  3. Promover investigación, desarrollo e innovación.
  4. Diseñar e implementar programas de capacitación del recurso humano.
  5. Promover la creación de incubadoras y aceleradoras de emprendimientos en el sector.
  6. Identificar territorios con capacidades y dotación de recursos para el desarrollo y consolidación de actividades dinámicas, tanto dentro del Gran Área Metropolitana, como en las distintas regiones del país.
  7. Promover un sector de pequeñas y medianas empresas, dinámico y competitivo, organizado en forma de cooperativas u otro esquema de organización asociativa, para participar en la cadena de valor en los distintos clústeres.

Nuestra sociedad se encuentra en un punto de inflexión histórico, del cual tendrá que salir fortalecida la institucionalidad democrática y el Estado Social de Derecho; pilares fundamentales del camino costarricense. La situación de crisis económica profunda, disparada por la pandemia, nos impone desafíos ineludibles, que tendremos que enfrentar con un gran sentido para la concertación social en torno a definir una transformación institucional y productiva estratégica, que se sustente en el círculo virtuoso del crecimiento con desarrollo humano.